
El Fondo Monetario Internacional pronosticó este martes que la economía Argentina caerá en 2023 un 2,5%, que la inflación anual será de 121,7% (135,7% medido a fin de período) y el desempleo crecerá a 7,4%.
El organismo reveló estas cifras en el Informe de Perspectivas Globales (conocido como WEO según sus cifras en inglés) en el marco de la Asamblea anual que este año se realiza en Marruecos.
El informe, llamado «Navegando por las diferencias globales», fue presentado por el economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, y señala que la recuperación global tras la pandemia y la guerra en Ucrania sigue siendo “lenta y desigual”.
A nivel global pronostica que el crecimiento del planeta se desaceleró de 3,5% en 2022; a 3% en 2023 y caerá aún más, a 2,9%, en 2024.
Señala que varias fuerzas frenan la recuperación. “Algunas responden a las consecuencias de largo plazo de la pandemia, la guerra en Ucrania y el aumento de la fragmentación geoeconómica. Otras son de carácter más cíclico, como los efectos del endurecimiento de la política monetaria necesario para reducir la inflación, la retirada del apoyo fiscal en un contexto de elevado endeudamiento y los fenómenos meteorológicos extremos”.
Para la Argentina el pronóstico es complicado y va en línea con lo anticipado en la última revisión del programa con el organismo y con las perspectivas del Banco Mundial reveladas la semana pasada. La caída del Producto Bruto Interno este año para el país será fuerte: descenderá 2,5%, mientras que recién el año próximo repuntará a 2,8%.
En el capítulo de inflación, proyectan para Argentina un promedio anual de 121,7% y un 137% medida a fin de período. El pronóstico está bastante lejos de lo proyectado por los analistas privados, que llega a 170% o más, y tampoco incluye las actuales turbulencias con el dólar, que al borde de las elecciones casi roza los 1.000 pesos, y el consecuente impacto que el salto puede tener en los precios.
El único país de la región que supera a la Argentina en este rubro es Venezuela, con un índice de precios previsto en 360% para este año.
En cuanto al empleo, el Fondo proyecta un salto de la desocupación de 6,8% el año pasado a un 7,8% en 2023, mientras que vaticinan una leve baja al 7,2% el año próximo.
En una conferencia de prensa a fines de septiembre, la directora de Comunicaciones del Fondo, Julie Kozack se había referido al delicado panorama argentino. Dijo que la situación “permanece muy desafiante y compleja, la inflación es muy alta y sigue creciendo, las reservas son bajas y las condiciones sociales son frágiles”.
Agregó que “las políticas de las autoridades convenidas en el contexto de las últimas revisiones, la quinta y la sexta, tenía como objetivo salvaguardar la estabilidad a través de la reconstrucción de las reservas, restablecer el orden fiscal y también proteger a los más vulnerables”. Y agregó que el alineamiento del tipo de cambio, junto con una política monetaria y fiscal restrictiva, son componentes esenciales del programa”.
Se refirió además al “Plan Platita”, las medidas tomadas tras las PASO por el ministro y candidato Sergio Massa, que chocan con lo acordado en la última revisión del programa con el Fondo, que pide reducir el déficit fiscal al 1,9% este año. Y la funcionaria advirtió que las iniciativas adoptadas recientemente “se suman a los desafíos de la Argentina”.


