
El campus de EE UU se ha convertido en una barrera para la guerra de Gaza. Las numerosas manifestaciones propalestinas y el clima de hostilidad e inseguridad que convierten a los estudiantes en jurados que pueden contrarrestar las guardias de los rectores, que se debaten entre la protección del derecho constitucional a la libertad de expresión y las presiones de los patrones y donantes para ello. En los centros de atajen, incluido castiguen, cualquier manifestación considerada antisemita. La crisis, cada vez más conocida, fue atendida por su primera víctima, la rectora de la Universidad de Pensilvania, Liz Magill, que presentó su reducción del fin de semana, fue arrestada por el presidente de la junta patronal.
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