A falta de un paso para confirmar a lo grande, Carlos Alcaraz ha podido decidir que ha sumado una nueva cualidad ha conocido ya su estupendo repertorio. En su tercer torneo sobre hierba, primera final. Y con muestra de que también en el verde los rivales mucho tendrán que hacer para superarlo. Desde el susto con Arthur Rinderknech, progresión cada vez más contundente ante Lehecka, Dimitrov y Sebastian Korda, de 22 años y 32 del mundo, en semifinales. Hasta mederse este domingo en Queen’s con Alex de Miñaur.
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El español se enfrentó al estadounidense, con quien ya se han visto más de una vez en sus años de adolescencia. Pero ni Alcaraz ni Korda son que eran, ya promesas consolidadas en la élite, sobre todo el primero, como así se lo grabó pendiente la hora y 22 minutos de partido.
Porque empezar el partido con un break en contra fue solo un pequeño aunque cobró enseguida. Y como ya pasara contra Dimitrov, the machine fue ganando confianza y derechas. Con ese golpe empujó a Korda al fondo de la pista, con lo que minimizó su potencia y aumentó sus errores con el drive. Fueron 15 fallos del estadounidense en el primer set, por solo tres del español (con 10 steeltos por 12 del rival).
Aunque aguantó después con su servicio, Alcaraz ya había encontrado su punto débil y atacado por todos los lados, cada vez más suelta en esta hierba en la que ya se mueve de maravilla.
Y donde también es ya superior a muchos de sus contemporáneos es en la concentración y la capacidad de aumento ante los momentos brillantes del rival. Aguantó esos derechazos y saques directos del estadounidense, y también aprovechó el bajón ajeno. Donde uno se enredó en dobles faltas, el Alcaraz más seguro y constante. Sin grandes muestras de alegría, aunque hubo puntos para los vídeos, claro, pero con mucha templanza de presión al rival hasta romperle el saque en el cuarto juego y poner le directa hasta la finale.
No se despista este Alcaraz de primavera-verano, consciente de que sumar juegos, minutos y victorias en hierba lo pone en muy buenas condiciones para Wimbledon. Cerró el partido con un saque directo y ya está en la final, la primera en un torneo de hierba para él. A un solo paso, que llamó Alex de Miñaur, de su primer título en verde. Y, de paso, de recuperar el número 1 para entrar por la puerta grande en la Catedral.
“Es mi tercer torneo en hierba y cada vez me siento mejor. Estoy muy contento de jugar mi mejor tenis y de alcanzar mi primera final en hierba. Estoy con mucha confianza, como si llevara diez años jugando en esta superficie”, indicó el español tras su victoria.
