«Aquellas migas de pan»: El teatro no se olvida del alzhéimer

La obra “Aquellas migas de pan” pretende promover, mediante la cultura, qué hay detrás de una enfermedad como el alzhéimer. Sus cuidados, la pérdida de los recuerdos y las relaciones.

El pasado 19 de septiembre tuvo lugar en el Teatro Fígaro de Madrid el evento “Una tarde para recordar” que consistió en una representación de la obra “Aquellas migas de pan” y en un breve coloquio posterior.

Todo el evento, enmarcado en el Día Mundial del Alzhéimer, 21 de septiembre, fue propuesto por la Fundación Alzhéimer España (FAE), con la colaboración de la Fundación Smedia.

La obra pertenece a la autora estadounidense Jennifer Haley y ha sido dirigida por la actriz española Inma Cuevas. La producción ha corrido a cargo de Varsovia Producciones y Kendosan Producciones, productoras madrileñas.

Foto escena de la obra. Imagen cedida por David Ruiz

Beth y Alida

La obra está protagonizada por Alida (Mónica Bardem) y Beth (Carmen Ibeas).

La primera es una escritora de éxito que ha publicado numerosas obras a lo largo de su vida. Beth, por su parte, es una joven que va buscando trabajo. Al cruzarse ambas en una clínica cuando la literata va a someterse a unas pruebas que indican que tiene demencia, se consagra una suerte de amistad entre cuidadora y paciente.

A lo largo de sus diálogos, las dos protagonistas viajan a la mente de Alida, en la que los recuerdos más recientes se borran y se difuminan con los más oscuros de su infancia.

La madre de la escritora, que no la trataba bien, se reencarna en Beth . Los roles se difuminan y pasan de cuidadora y paciente a ser madre e hija en cuestión de minutos.

La historia girará en torno a la preocupación de la escritora por dejar plasmada la historia de su infancia antes de olvidarla por completo. Es una lucha de sí misma con sus recuerdos, que además no son especialmente agradables.

Se juega todo el tiempo con la empatía del público hacia una persona indefensa que sufre una enfermedad que asusta.

Aquellas migas de pan…

El título de la obra (“Aquellas migas de pan”) hace una referencia clara a la historia de Hansel y Gretel, los dos hermanos que van por el bosque dejando migas de pan para saber volver a casa. En la obra, la actriz Mónica Bardem (Alida) dice que sus miguitas las recoge una ardilla ladrona que se las roba.

La ardilla sería el alzhéimer, que va borrando sus recuerdos, desde los más recientes a los más antiguos.

Sin embargo y pese a que todo el mundo sabe que la condición de la protagonista es esta enfermedad, en la obra de teatro no se menciona ni una sola vez la palabra “alzhéimer”.

Todos podríamos pensar -al ver la obra- que la infancia de la protagonista es mejor olvidarla, ya que ha sufrido mucho con su madre, que no la trataba demasiado bien.

Sin embargo, Alida (Mónica Bardem) nos recuerda la importancia de los recuerdos, de nuestra identidad. Expone que, sean buenos o malos, son parte de quienes somos.

Frenesí

Toda la obra se desarrolla con un ritmo muy rápido, intentando seguir los pensamientos de una persona que se encuentra confusa y se marea dentro de su propia mente.

Así, se expone cómo es vivir con alzhéimer: es un frenesí de pensamientos, de recuerdos mal traídos, de ausencias.

En este sentido se sigue recalcando la importancia del papel de Beth, que la cuida aunque la escritora no deje de decirle que se vaya. La joven sabe que es parte del desarrollo de la patología.

Una vuelta a la infancia

Es destacable cómo se repiten a lo largo de la obra una y otra vez las palabras que la madre de Alida le decía de niña: “No voy a estar contigo toda la vida, vas a tener que aprender a estar tú sola”, ya que ahora es adulta y está sola, pero realmente necesita ayuda.

La escritora se había convertido en una persona totalmente independiente del resto y recalca en más de una ocasión que no tiene familia, que no tiene amigos, que se vale por sí misma. De hecho, Beth le indica que uno de los motivos por los que los pacientes de alzhéimer se hacen las pruebas cuando la demencia aún es precoz es “para que la familia se vaya organizando”, a lo que la escritora ríe irónicamente porque no tiene a nadie.

Se retrata, de este modo, la necesidad de la figura del cuidador, sea una persona ajena a la familia del paciente o un miembro de ella.

Concienciar en la cultura

En el coloquio posterior a la obra participaron, entre otros, Micheline Antoine Selmes, el Doctor David Pérez Martínez, jefe de Neurología del Hospital 12 de Octubre y patrono electo de FAE; Niko Verona, productor de Varsovia Producciones; Jesús Sala, productor de Kendosan Producciones y Alba Enríquez, ayudante de dirección de la obra.

La presidenta de la FAE resaltó la importancia de concienciar a la población sobre esta enfermedad que borra los recuerdos.

Además, indica que el alzhéimer ha cambiado su perfil de impacto. Ya no es una patología que sufren solamente las personas mayores, sino que actualmente acuden personas de mediana edad a la fundación en busca de ayuda.

Es fundamental conocer los primeros indicios de demencia, tal y como se muestra al inicio de la obra con el test al que se somete Alida, para poder abordar la situación desde el principio.

Asimismo, Micheline indicó que el mayor miedo de estas personas actualmente es “dejar todo resuelto” antes de que la enfermedad siga progresando. También sufren mucho con este diagnóstico las familias, sobre todo los familiares más cercanos.

El doctor Pérez Martínez, quien colabora desde hace años con la Fundación Alzheimer España, también recordó la importancia de un abordaje temprano de la enfermedad.

Asimismo, puso el acento en el papel fundamental de la figura del cuidador, que a veces, tal y como afirmó el médico, puede llegar a “sentirse solo” durante la progresión de la enfermedad.

Los ponentes del debate subrayaron la importancia de concienciar mediante la cultura y plasmar en sus manifestaciones las consecuencias de padecer una enfermedad como el alzhéimer.

“La cultura es la mejor de las terapias, irrumpe en nuestra vida para quedarse para siempre. Es
el motor modelador de nuestra personalidad y nos proporciona los matices fundamentales de diferenciación entre todos los que compartimos el mismo espacio social”, expuso la presidenta de la FAE.

Aquellas migas de pan
(De izq a drcha: Mónica Bardem, Inma Cuevas y Carmen Ibeas). Imagen cedida

Propagar la idea y el mensaje

“Cuando llegué con la idea a la fundación me dijeron que llevaban tiempo intentando vehicular su mensaje a través de la cultura”, afirmó Niko Verona, coproductor de la obra.

La representación que ha tenido lugar esta semana en el Teatro Fígaro, enmarcada en el Día Mundial del Alzhéimer, es tan solo el primer paso de muchos.

La obra se representará a partir de esta semana en distintos teatros de España.