Bienal de Arte en el Centro Pompidou de Málaga

Muy cerca del mar, a 30 kilómetros oceánicos de África, y Málaga –la ciudad que Forbes bautizo como el lugar más atractivo para vivir en el mundo–, se erige un cubo con grandes cristales cuadrados de colores. Es la punta pop del iceberg del Centro Pompidou Málaga, filial del famoso espacio de arte parisino, que se encuentra en el metro de una plaza histórica. Este espacio taurino opera uno o dos días al año y fue él quien ayudó a Picasso cuando era niño.

Hasta allí llegó Bienalsur con música Interferencia intersticial, inaugurado el lunes 3 de diciembre. Su obra es la de artistas latinoamericanos –muchos de ellos argentinos– que están allí para admirar el mar y los territorios financiados entre nosotros.

Se trata del kilómetro 9.697 de esta cartografía que atraviesa la Península Ibérica y que estará expuesta hasta el 19 de febrero de 2024 y estará ubicada en los espacios de la Casa de América, el Museo Reina Sofía, en Madrid, y el Archivo de la India, de Sevilla, todos los “invasores” de esta iniciativa que se organizó en en el Km 0 del MUNTREF, Hotel des Inmigrantes, bajo la dirección general de Aníbal Jozami.

“Quiero señala que el propio trabajo de conservación con el desplazamiento y la migración es un tema que se expande con la música. Entre nosotros y los demás. Juntos Aparteque presentamos en la Casa de América (Madrid) y que también le cayó bien al semipermanente partido Pompidou, Vivir en un lugar«, explicar la curadora musical y directora artística de Bienalsur, Diana Wechsler. Fundado en 2015, el museo ocupa el emblemático edificio “El Cubo”, diseñado por el artista francés Daniel Buren.

Entrada y escape

Las puertas adyacentes y luego de bajar por una explicación, un moderno edificio recibe a los asistentes de guardia que se encuentran en los metros de la costa desde donde son enormes y lujosos amantes de transatlánticos y un poco más de yates, y luego barcos pesqueros de todas las medidas.

Solo faltan las pateras o improvisadas boats de los migrantes que se juegan al “apenas o nada”. Tienen mucho que ver con estas «Interferencias Intersticiales».

En la entrada recibirás la presión de los límites de instalación. El cinturón amarillo de la artista colombiana Beatriz González. Surge entonces un primer límite, una frontera que frena un acceso como el que surge para cruzar de un país a otro, tanto en situaciones más o menos normales como en tensiones que tienen posibilidad o certeza de redención.

En lo que a mí respecta, señalaba Zygmunt Bauman que los valles sostienen sus espaldas. Divide el espacio en un «lado» y un «lado», pero el «lado» de las personas que viven en un lado del círculo es el «lado» de los del otro lado.

Es difícil entrar a la habitación. Es un zigzag similar al que se presenta en los puertos de migrantes y quiere entrar a un país. “Pompidou Málaga es una filial de Pompidou París, por lo que cada año y cada año se organiza una exposición construida con las obras de la colección de París con la curaduría de París. Pudiendo “infiltrarse” con la programación de la capital francesa, por un lado, presentando el proyecto a las autoridades de Málaga, pero por otro lado, tienen que enviar el proyecto de vuelta a París. Los migrantes son los que tienen que aprender el idioma del lugar, aquí somos los invasores del museo, pero la hospitalidad en este lugar es enorme”, señala Wechsler.

«El cubo», fachada de la entrada al Centro Pompidou de Málaga, fue diseñada por el artista francés Daniel Buren. Foto: Emilio Parra Doiztua/The New York Times.

pinceles y habitaciones iberoamericanas

Con técnicas muy diferentes está presente en este museo: las argentinas Gabriela Golder, Ana Gallardo, Liliana Porter, Graciela Taquini, Silvia Rivas, Leticia El Halli Obeid, Alicia Herrero y Marie Orensanz; las brasileñas Regina Silveira y Berna Reale; los colombianos Beatriz González y Oscar Muñoz; la cubana Glenda León; y el francochileno Enrique Ramírez.

El tema que es muy actual, social y puede ser controvertido. El director malagueño del Pompidou, José María Luna Aguilar, explicó que “el movimiento de los personajes, la ocupación del territorio, los desplazamientos son temas de actualidad. Se trata de una especie de actividad complementaria a esta intervención en los espacios intersticiales del centro Pompidou por Bienalsur porque estamos felices de poder lograr este encuentro que llevamos años deseando tener”.

Luna Aguilar trabaja en la casa donde creó la vida de sus hijos Pablo Picasso. Rodeado de historia y arte en el año que rememoró los años del natalicio del gran pintor malagueño. También sucede que el director del Museo Picasso de Málaga y el impactante Museo Ruso.

Málaga no puede tener sombra propia porque el desarrollo meteorológico que está vivo, es la nueva sensación europea y se reúne en territorio español, donde la comunidad autónoma de Andalucía mira a la playa y se financia con el Mediterráneo justo antes del costa de este gran otro africano, que, desde aquí, uno de nosotros viene de costa a costa.

El turismo ha atraído a 900 millones de visitantes de los 5 millones estimados para el mes de 2023. Y aquí es donde radica el boom cultural, ha acogido más de 30 museos en Málaga. El museo se adapta a la diversidad del público.

Tras ordenar el lienzo amarillo, sobre una pared central blanca irrumpen elocuentes matices de color negro amontonadas. Son rastros del paso masivo de los migrantes, migrantes que dejan en el piso la semiosis de un cruce, el ejercicio del “derecho de vuelo” como lo llama el italiano Sandro Mezzadra, profesor de la Universidad de Bolonia.

Explosión Este es el número de estas intervenciones de la artista brasileña Regina Silveira. Rastrea, en particular, el rastro de africanos que por rutas de extremo peligro cruzan el mar y ya sus pistas en las playas o sobre el mar…

Aprende con imágenes y palabras.

En las puertas de cristal del edificio, desde las que todo se transforma en algo nuevo, emergen imágenes con palabras. Impactante. Como por ejemplo: “Quando alguien habla… hay siempre quien escucha” o “El poder creativo comunica a todos” y también “Para ser libres, necesitamos una transformación”.

La intervención es la del artista marplatense y residente en Francia María Orensanz. En un video, un estudiante lee: “Pensar es un hombre revolucionario”, como el que quedó atrapado ayer décadas después en un conversatorio cultural en el Parque de la Memoria de Buenos Aires.

Frases marcadas por el incendio de Marie Orensanz, en el Pompidou de MálagaFrases marcadas por el incendio de Marie Orensanz, en el Pompidou de Málaga

Este tramo es el protagonista de la mujer latinoamericana, la completa Ana Gallardo en el espacio de relajación o zona de lectura. Todo el proyecto es obra que el artista argentino realizó en 2007. casa itineranteel famoso video performance que documenta su experiencia de barro transportando sus muebles en una especie de automóvil conducido por una bicicleta y empleado por voluntarios ocasionales.

Estoy a cielo abierto y atravesado por las avenidas de la ciudad de Buenos Aires. El vídeo provoca sonidos y encantamientos entre los visitantes del museo.

Bucle de vídeo

Finalmente, en la zona de audiencias, existe un programa de vídeo en streaming titulado Identidad experimental: Pistas de una posible grabación del video argentino. Aquí tiene un lugar destacado la artista Graciela Taquini, quien presenta dos obras: Los roles, de 1988, un plan de seguridad autorreferencial en el que escucha voces e insultos que aluden a algunos de esos «roles», como el de madre, por ejemplo. Se cuchan preguntas retóricas, ya se tacitas o literales, que enloquecen…

Otro es Lo sublime/banal, donde las mujeres aman la realidad y la ficción como si fueran el mismo trabajo para el que se están preparando. Reconstruir un encuentro casual con Julio Cortázar en el París de los años 70 en un restaurante. Con esta obra, Taquini ganó el primer premio en el prestigioso Festival Videobrasil en 2005.

Participa también Liliana Porter defraudar El acertijo, una obra de 2016 en la que se cuenta en una secuencia completa un viaje de objetos. La narración tiene un ritmo de enigma sin resolución, con también humor y sutiles alegatos feministas.

"El cinturón amarillo"Obra de Beatriz González en la entrada del Pompidou de Málaga.“La cinta amarilla”, obra de Beatriz González en la entrada del Pompidou de Málaga.

Entrar en un museo para empezar a tener un ritual, un mundo por descubrir. Este sentimiento de timidez se refleja en la piel de una pareja de origen africano que pasea por la colorida casa sin cobrar vida en la entrada. Al otro lado del cristal hay que observar el cinturón amarillo del zigzag de la entrada, obra de Beatriz González.

Málaga. deseo especial