la verdad detrás de los aviones de combate que debían enviar Bélgica y Países Bajos

El gobierno ucraniano del presidente Volodimir Zelenski se pasó meses pidiendo, exigiendo, suplicando a sus aliados occidentales que le cediera aviones de combate F16, fabricados por la estadounidense Lockheed Martin.

La primera excusa para no hacerlo fue que los pilotos ucranianos no sabrían manejarlos. Pero llevan meses entrenando y los primeros grupos de pilotos están listos.

La segunda excusa era que al ser aviones de fabricación estadounidense Washington debía dar permisos de reexportación. Washington dio los permisos. Los gobiernos europeos se quedaron sin excusas.

El holandés fue uno de los primeros que anunció que empezaba a enviar hasta 24 aviones F16. Ucrania recibió el anuncio con aplausos, que no llegaron a Bruselas cuando Bélgica dijo que de los 24 F16 que tenía previsto enviar no enviaría ninguno. ¿Por qué? Según la Defensa belga, los aviones ya excedieron su período de vida útil en años y en horas de vuelo y si no se permite su uso para los pilotos belgas por medida de seguridad tampoco parece adecuado entregarlos a Ucrania.

Una explosión sobre Kiev, tras un bombardeo de rusia, a fines de agosto. Foto: REUTERS

Los medios belgas cuentan que los F16 holandeses que se envían a Ucrania son de hecho más viejos y tienen más horas de vuelo que los belgas.

Los expertos dicen al contrario que los F16 belgas, aún viejos, están en mejor estado y tienen más medidas de seguridad para los pilotos que los aún más viejos Mig-29 de fabricación soviética que tenía Ucrania en sus arsenales al inicio de la guerra y que sigue usando esporádicamente. Y que Ucrania no pone en riesgos innecesarios a sus pilotos, a los que considera piezas preciosas de su engranaje y a los que está enviando en grupos a países occidentales a aprender a pilotar los F16. No le interesa arriesgar sus vidas inútilmente.

Eso deja dos explicaciones: o Bélgica no quiere poner en peligro a los pilotos ucranianos con aviones viejos y los Países Bajos se quitaron de encima esos aparatos que ya no querían, o Bélgica tiene en realidad aviones en buen estado que no quiere enviar porque todavía no ha recibido la mayor parte de las naves de combate que deben sustituir a esos F16, los F35 estadounidenses que sí recibió ya la Defensa holandesa.

Explicaciones y dudas

En una entrevista al diario belga Le Soir, el experto Joseph Nenrotin, redactor jefe de la revista especializada ‘Defensa y Seguridad Internacional’, asegura que aunque el argumento de la Defensa belga es correcto, la decisión no puede ser técnica sino política.

Bélgica y Dinamarca, según este analista, están en una situación similar: compromisos con operaciones de la OTAN, una fuerza aérea vieja a la espera de recibir los nuevos F35 y una posición geográfica en el Báltico o el Mar del Norte con actividad militar creciente. Pero Dinamarca entrega a Ucrania la mitad de sus aviones de combate y Bélgica ninguno.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, pidió a gritos el envío de aviones de combate. Foto: AFP El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, pidió a gritos el envío de aviones de combate. Foto: AFP

El experto cuenta que la mayoría de los aviones belgas están en estado de volar aunque estén acabando su vida útil y que incluso lo que no puedan volar son de utilidad porque se les pueden extraer piezas para reparar los que vuelan.

Los medios belgas denuncian que el país es de los que menos ayuda militar ha enviado a Ucrania, normalmente alegando falta de material. Pero eso choca con lo que han hecho otros gobiernos. Ni Luxemburgo ni el Reino Unido tenían en sus arsenales obuses de 122 milímetros (para los lanzacohetes de fabricación soviética que tenía Ucrania), pero los compraron en países del entorno ruso y los enviaron a Ucrania.

Los holandeses llegaron a comprar a sus vecinos del este de Europa antiguos tanques soviéticos T-72 para entregarlos a Kiev antes de que se empezaran a enviar los tanques occidentales Leopard (alemán), Challenger (británico) y Abrams (estadounidense).

El mismo experto cuenta cómo Ucrania preferirá aviones a los que les quede poca vida útil que ningún avión, porque por poco tiempo que puedan usarlos lo importante ahora mismo es el efecto inmediato que puedan tener en el escenario bélico.

Hay otro aspecto que diferencia la forma de ver esos aparatos entre Ucrania y países como Bélgica. Los belgas siguen, según estos expertos, con la mentalidad “OTAN en tiempos de paz”. Eso significa que las piezas militares caras, como los aviones de combate, se cuidan y se mantienen para que duren al menos 40 años.

En una mentalidad de guerra como la que tienen ahora los ucranianos esos aviones son herramientas para conseguir objetivos militares y por lo tanto se entiende que son consumibles.