las bacterias “devoran” la carne y un gran desconocida

MADRID, 10 de febrero (EUROPA PRESS)-

La catedrática de Epidemiología, Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad Europea de Valencia, la doctora Patricia Guillem, descubrió el conocimiento exacto de la metodología de transmisión de la úlcera de Buruli, una epidemia de origen bacteriano presente en algunos países tropicales, que recientemente se viralizó por El caso de la biológica Patricia Casas.

Houses se encontró en Perú trabajando en un proyecto de autoconservación en 2014 cuando, de camino a España, su hermano quedó atrapado en su brazo, provocándole una úlcera de unos 12 centímetros de diámetro. En este contexto, el perito del doctor Guillem afirma que se trata de un caso «importado».

Al final, se notificaron casos de úlcera de Buruli en 33 países de África, América, Asia y el Pacífico occidental, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que la mayoría de estos casos se ha producido en zonas tropicales y subtropicales. regiones, y también se ha informado en Australia y Japón.

Denominado ‘Mycobacterium Ulcerans’, el experto garantiza la seguridad de estas microbacterias detectadas en el medio ambiente y, sobre el descubrimiento de la metodología de transmisión, destacó que los estudios «prometedores» han contribuido a diversas vías de investigación, en cuanto a tratamientos y causas. de infección con la enfermedad.

Por ejemplo, el doctor Guillem ataca la infección por organismos vectores, más concretamente los que pasan a través del Aedes notoscriptus, que son mosquitos portadores de bacterias capaces de transmitir infecciones infecciosas a las personas y, según él, también se están realizando estudios recientes. Conocí trazas de la misma en heces de zarigüeyas.

Respecto a la psicología, los expertos en epidemiología explican que las bacterias penetran en la piel, hasta el tejido subcutáneo, generando en primera instancia un nudo (bulto) o una placa que no soporta dolor ni fibra y, posteriormente, lesiones cutáneas convertidas en úlceras.

Dans cette ligne, conseillée par les stades initiaux de l’infection, un diagnostic précis du pronostic et de l’évitement de la migration des bactéries à grande échelle peut atteindre les cellules et, à la fin, produire des lésions cutanées et des déficiences de larga duracion.

Estas lesiones pueden provocar diferentes partes del organismo, siendo un 50 por ciento más comunes en las zonas inferiores, entre las que eliminan piedras, tobillos o pies; un 35 por ciento más frecuentemente en armas; y el 10 por ciento en otras zonas como la cabeza.

Durante su tratamiento, el doctor Guillem afirma que lo “ideal” es un tratamiento antibiótico como rifampicina y claritomicina con una duración de una semana, que puede prolongarse en el tiempo dependiendo de la respuesta del paciente.

Al final, los expertos concluyeron que su relación con infecciones como la lepra o la tuberculosis se observó en algunos individuos vacunados contra estas infecciones que dieron una mejor respuesta. Sin embargo, en individuos infectados por VIH, se ha implementado la progresión clínica y la efectividad del tratamiento.