Miguel Russo y las lágrimas del DT que revoleó el paraguas y hace soñar a Rosario Cental

El paraguas siempre sobre su cabeza para proteger ese impecable trench color crema al que no le cayó una gota a pesar de la lluvia salteña que por momentos fue muy intensa. Solo lo cerró cuando Jorge Broun se quedó con ese último penal de Leonardo Sigali. Así vivió Miguel Angel Russo el triunfo de su Rosario Central ante Racing por los cuartos de final de la Copa de la Liga. Miguelo hasta gritó con ganas los goles (más el segundo) del Canalla en los 90 minutos. Un hombre de la casa que volvió desde Arabia hace un año para levantar al conjunto rosarino y ahora se ilusiona con la vuelta olímpica.

Hasta las lágrimas se emocionó Russo tras la serie de penales que tuvo como vencedor a Central. “Arrancamos a cinco puntos del descenso. Sin capital, con muchas deudas. Esto, lo que hicieron los dirigentes y los jugadores, es para poner en un marco arriba de todo”, dijo visiblemente compungido.

Es el quinto ciclo de este entrenador de 67 años en el club rosarino. Con la victoria en las urnas de Gonzalo Belloso, se selló su regreso al fútbol argentino tras su paso por Boca antes de dar el salto a Arabia.

“Estoy contento por los chicos. Fue difícil. Erramos mucho y teníamos que haber terminado antes. Este club se merece lo mejor. Por penales a veces me ha tocado ganar y a veces perder. Pero estamos firmes, ahora viene River y vamos a llenar cualquier cancha. Bienvenido sea todo esto porque este club se lo merece”, agregó Miguelo, que en este ciclo dirigió 44 partidos, ganó 18, empató 17 y perdió sólo 9.

“Desde que llegó Miguel, con la nueva dirigencia, las cosas se hicieron muy bien y de a poquito se dieron los resultados. Estamos contentos por estar en el buen camino. Somos un equipo completo: cuando hay que correr, corre, y cuando hay que jugar, juega. Siempre estamos unidos”, destacó Ignacio Malcorra.

Y Jorge Broun, el Fatura y la figura de la noche en Salta, agregó: “De entrada era sumar porque estábamos a cinco puntos de abajo. Una cosa te va llevando a la otra. Miguel nos dio mucha tranquilidad desde el día que lo puso Gonzalo. La gente lo quiere y tiene respaldo. Pudimos trabajar tranquilos, más allá de lo que sabe de fútbol”.