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«No me gusta que parezca estúpido en la foto». Adiós, Colita.

“Por el momento, señor Wert, no me gusta que me utilicen en la foto”. Esta forma fue liderada por la fotógrafa Colita (Barcelona, ​​1940) entonces ministra de Cultura para obtener el Premio Nacional de Fotografía en 2014, en protesta por el «dolor y la violencia» que se sentía por la situación «tóxica» de abandono e indiferencia. que afectó a la cultura en España. Por tanto, coincide con su ficha informativa otros autores que se habían negado a aceptar el galardón, como la música de Jordi Savall, el escritor Javier Marías o el artista Santiago Sierra.

Diez años pasados, a pocas horas de la historia de 2024, ya tenemos Isabel Steva Hernández, “Colita”, una de las fotografías renovadas del lenguaje fotográfico de los últimos franceses y de la transición en Cataluña. Compañera de generación, con los grandes de otros maestros, como Catalá Roca, Oriol Maspons, Xavier Miserachs o Ramón Masats, en el origen de las escapadas fotográficas femeninas de los años 70 y 80, bien vinculadas en la izquierda divina del franquismo tardío y de la transición, que suponen captar la transformación de Barcelona, ​​desde una mirada viva, luchadora y feminista.