Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics o YouTube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

Roglic y Thomas ganan el Giro en la cronoescalada



Como era de esperar, el Giro se decide en una cronoescalada, trazado mixto de diez kilómetros llanos y ocho en subida al Monte Lussari. La etapa reina, una preciosidad por los Dolomitas con el Giau y las míticas Tres Cimas de Lavaredo que forjaron la leyenda de Merckx el ‘Caníbal’, no decidió nada. Un sofocón en el último kilómetro que mermó a Almeida (22 segundos) y ya un mano a mano entre Thomas y Roglic.

En la meta venció un escarabajo colombiano, como mandan los cañones. Santiago Buitrago certificó el sello de calidad en la enésima fuga triunfal del Giro.

Por el Passo Giau, uno de los colosales más exigentes y hermosos del ciclismo, transitaba un pelotón con el potenciómetro en la boca. Al ritmo Ineos, cansino, anodino, insípido, con Puccio y Swfit al mando, su majestad la tecnología y ganancias marginales, el aburrimiento por bandera. Cuarenta corredores en el pelotón del tedio

El Giau es un puerto imponente. 10 kilómetros al 9.3 por ciento de desnivel medio (9.3 de desnivel por cada cien metros), pendiente máxima del 14 por ciento, nieve en la ladera, imágenes de montaña que sobrecogen, 2.236 metros que impactan. Y allí nada tiene éxito. Se puede ganar, pero la manera puede alejar al espectador de su deporte.