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«Romario hizo cosas que nosotros ni soñando hubiésemos podido”

En el verano del 93, cuando, una temporada antes, el Barça ya se había desquitado la ‘espinita’ de ser grande en el Viejo Continente tras ganar ante la Sampdoria su primera Copa de Europa, Romario apareció como la última pincelada de un equipo de museo: El ‘Dream Team’ de Johan Cruyff.

Después de erigirse en la gran estrella joven de Brasil en Vasco da Gama y brillar por encima del resto durante cinco temporadas en la Eredivisie con la camiseta del PSV, el técnico neerlandés le fichó para evolucionar el sistema, renunciar a la figura del falso 9 y fortalecer el trío formado por Koeman, Laudrup y Stoichkov. Aún con la regla de solo poder alinear a tres extranjeros en el once titular, holandés, danés, búlgaro, y brasileño lucharían por un puesto. Y si había dudas sobre la apuesta por un delantero de área, Romario se encargó de disiparlas con, posiblemente, el debut más impactante de siempre ante la Real Sociedad: “Llegó, dijo que haría treinta goles y cumplió”, recuerda Guillermo Amor.

“La noche siempre ha sido mi amiga. Cuando no salgo, no marco»

La magia en el verde se compaginaba con las salidas nocturnas y su bohemio estilo de vida. “La noche siempre ha sido mi amiga. Cuando no salgo, no marco», afirmó Romario en Valencia. En la Ciudad Condal, cuenta la leyenda que el club le puso un detective para controlar sus pasos. “Sé que te han puesto para seguirme. Esta ronda te la pago yo, que te va a costar un riñón la noche», le llegaría a decir el brasileño.

Pese a ello, cada mañana, cuando estaba el balón en juego en los entrenamientos, disfrutaba como cuando era niño en la favela de Jacarezinho: “Él sabía que era diferente y tenía cosas peculiares que la gente tenía que entender. Aún teniendo un gran físico, no le gustaba trabajar la parte física. A él le encantaba jugar”, comenta Miguel Ángel Nadal. “Creo que debió disfrutar mucho porque le encantaba estar en contacto con el balón y en nuestros entrenamientos el balón era el gran protagonista”, declara Amor.