La reunión tiene lugar en una tienda de Kiev donde hay medicamentos, botiquines de emergencia y otros productos para los soldados ucranianos que luchan enfrente. Taras, un voluntario de 45 años que pasa aquí todo el tiempo libre que le permite trabajar, no intenta localizar el lugar para no toparse con el enemigo. «Suponemos que estamos contentos con dos años de invasión a gran escala», admitió en un momento de la conversación. “Mucha gente me pregunta por la tira de la guerra. Y sí, está claro que existe. Pero además, estamos cansados, estamos furiosos con los rusos y muchos de los que están obsesionados con nuestra capacidad de resistencia. A los que dudan tan solo les pido una cosa: que se aparten, que ne torpezcan en nuestro camino hacia la victoria», remata solemne.
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